22 febrero 2015

Ex libris: El mundo de los perros y la literatura de Bernardo Subercaseaux

Título: El mundo de los perros y la literatura (condición humana y condición natural)

Autor: Bernardo Subercaseaux (editor), Cristián Montes y Megumi Andrade

Editorial: Ediciones Universidad Diego Portales

Edición: Primera Edición Octubre del 2014 (Santiago, Chile)

Este hermoso libro me llegó de regalo de navidad. Un regalo acertado, elegido con pinzas, con dedicación y esmero, actitudes que la gente no suele tener a la hora de buscar los regalos de navidad, por esto me considero tremendamente afortunada. ¡Oh, libros, todos deberían recibir libros de regalo, siempre!

Lo primero que me llama la atención es que los autores y la investigación que dio origen al libro, son de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, pero lo publica la siempre vital y prolífica editorial de la Universidad Diego Portales. No estuve el tiempo suficiente en la universidad como para conocer los entretelones que dan origen a este tipo de transferencias, por lo tanto dejo anotado este detalle para que el lector avezado saque sus propias conclusiones (y, si tiene tiempo, me las cuente).

Lo segundo es destacar que, siendo un libro universitario, es de lo más acogedor. No lo digo porque los libros que nazcan de las aulas de la academia sean aburridos, pero sí son específicos, endogámicos y no están dirigidos para un público que no maneje bien ciertos códigos. Este traspasa todas esas barreras y llega al lector llano que no está necesariamente inserto en el mundo académico. Debe ser por su tema: los perros. Sí, los perros y la literatura, pero convengamos que los perros son la parte atractiva de este dúo. 

Bernardo Subercaseaux explica el origen de la publicación: 

El libro que el lector tiene en sus manos es producto del azar, como lo fue también la investigación que dio lugar a él.

Durante un largo tiempo me desempeñé como vicedecano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. También, en los últimos años me correspondió hacerme cargo de la administración del campus Juan Gómez Millas. Se trata de un espacio de catorce hectáreas que incluye a cuatro facultades, un instituto y un programa de bachillerato, en el que diariamente transitan cinco mil personas entre alumnos, funcionarios y profesores. Además de las tareas habituales de administración académica tuve que abordar dos situaciones no habituales y complejas: los encapuchados y los perros.

Yo que tuve la oportunidad de estudiar muchos años –más de los debidos- en ese campus, doy fe de tal realidad. De sus diferentes manadas, de los perros de artes y los perros de sociales, de los que iban y venían, de los que tenían nombres colgados de sus collares, de los que se sentaban junto a uno en los pastos, de los que tenían sus propias casitas, de los que andaban detrás de los tíos funcionarios y de los nuevos que llegaban cada tanto. También, de los grupos de estudiantes que se organizan para darles comida y cuidados veterinarios. En fin, los perros de Gómez Millas son un mundo aparte dentro de la vida universitaria, así que no me extraña que finalmente su existencia haya influido en un ejercicio como este y que lo siga haciendo en el futuro.

Volviendo al libro, su ambición es simple y acotada: estudiar un grupo de textos literarios que tienen a los perros como protagonista o eje principal de la historia, desde el chilenísimo Memorias de un perro narradas por su propia pata de Juan Rafael Allende, hasta los perros de Mario Bellatin, pasando por Cervantes, Virginia Woolf, Carlos Droguett, Jack London, Mario Vargas Llosa, entre otros. La introducción de Subercaseaux es estupenda para establecer el marco teórico con el que se abordarán los textos; proyectando todas las aristas posibles para discutir la cuestión humano-animal a las que pueden echársele manos, un esclarecedor recorrido por las corrientes de pensamiento que se han preocupado del lugar del hombre en un mundo de animales o viceversa.


Para los fanáticos de los perros, para los fanáticos literarios, para los que sufren la obsesión de los binomios – plantas y literatura, casas y literaturas, mar y literatura, comida y literatura y un largo etcétera cada vez más enrevesado- este libro debe estar en su biblioteca. 

Pero calma, hay algo importante que acotar. Yo solo he leído uno de los libros analizados, Memorias de un perro narradas por su propia pata y agradezco el capítulo completo que se dedica a la picaresca y los perros. Pero mi lector informante (la misma persona que me regaló el libro) estuvo recién secuestrado por la lectura de El hombre que amaba a los perros del cubano Leonardo Padura y leyó el capítulo dedicado a este y otros libros sobre utopías socialistas, donde encontró un pequeño error. Sí, Subercaseaux, el autor de ese capítulo, tuvo un despiste al relatar el final del libro –ojo, los libros son estudiados, no reseñados, por lo tanto diseccionados de principio a fin, lo que algunos lectores puede considerar spoiler- que no coincide con lo que realmente ocurre en la historia. No lo voy a especificar aquí porque no es mi intención contarles el final del libro, pero el error está, lo comprobé. Lástima, hasta a los mejores les pasa.

A pesar de ello, no deja de ser un libro perrófilo, digno y encantador para quienes tanto adoramos esas dos cosas: los cuatro patas y la literatura.


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