09 diciembre 2014

Decálogo: Por qué CARTAS DESDE EL SANATORIO

Portada por la fotógrafa Carolina Candia (c)

  1. Si me preguntan el origen de este libro, debo reconocer, en primer lugar, el consejo que un amigo poeta devenido en narrador me dio hace unos años: escribe narrativa, es más fácil. Por ningún motivo la considero "más fácil" que la poesía, si bien me puse a escribir este libro con esa ilusión. Y no me fue más fácil, simplemente, porque no creo haberme despegado por completo de la poesía en este libro. Sí, soy una mala narradora, a medio camino entre la prosa poética y la narrativa. Sin embargo, creo que el resultado es muy mío.
  2. El deleite de inventar personajes y situaciones es incomparable. La poesía para mí siempre ha tenido la carga -positiva o negativa- de la propia experiencia como inspiración. Para este libro navegué sin vergüenza por las experiencias de los otros, por mis fantasías, por historias robadas para construir el mundo de la protagonista.
  3. Creo que tengo para un buen rato más con la narrativa. Intuyo horizontes insospechados.
  4. No me preocupa si el libro es catalogado como bueno o malo, según los parámetros de la crítica. Me conformo con que lo consideren un libro extraño.
  5. La verdad es que no me interesa la idea de contar historias: prefiero construir atmósferas, transmitir sensaciones que cada lector sienta e interprete como le dé en gana. ¿Eso es poesía, cierto?
  6. Me fascina el cruce de manifestaciones artísticas. La fotografía de la portada que sacó Carolina Candia es tan parte del libro como cualquiera de sus textos. Con Carolina armamos una conexión que, en particular para mí, ha sido importante a la hora de desempolvar mi trabajo. Siempre había sido una escritora huraña, pero ya se estaba tornando insoportable. Carolina me hizo ver otra dimensión de la creación: el trabajo conjunto.
  7. Si digo aquí cuáles son los autores que me acompañaron en el proceso de escritura, me estaría jugando un flaco favor. Si te digo "Capote" eso te obligaría a compararme con Capote, lo que me deja en clara desventaja. Así que no te digo nada, mejor.
  8. Creo que la única manera de sobrevivir escribiendo -más allá de lo monetario- es escribir solo lo que uno quiere y punto.
  9. Sí, el mundo de la psiquiatría aún está plagado de inhumanidad. Si creemos que con el haber dejado atrás las prácticas de tortura en los sanatorios, manicomios u hospicios hemos avanzado hacia la humanización, estamos todavía lejos de hacerlo. Cuando la psiquiatría deje por completo de entender el comportamiento de los pacientes dentro de los límites de la enfermedad/sanidad y comience a relacionarse con ellos como personas únicas, diferentes, con necesidades distintas a la norma, por fin estaremos en el terreno de la humanidad. Y claro, solo faltaría destruir a la industria farmacéutica y listo (o, por lo menos, regularla).
  10. Solo digo que lean este libro como leen todos los otros libros. Cuando uno es lector, todos los libros son importantes y generan experiencias. Este puede ser uno más de ellos. Espero que uno de los buenos.


2 comentarios:

  1. Sabes si en Buenos Aires puedo comprarlo?

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    1. Mira, espero poder tenerlo en Baires a la brevedad. Por aquí te aviso. ¡Gracias!

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