16 septiembre 2014

Cosas de convocatoria: una revaloración


La semana pasada organicé una anti-lectura a propósito de los 100 años de Nicanor Parra e invité a buenos poetas amigos. Vinieron todos a leer (en mi ex lugar de trabajo, la Biblioteca Viva Sur) pero nada de público adicional, externo, nuevas caras, etc. Ocurre siempre, ya lo saben. Eso de que los "poetas escribimos para los poetas" y que también leemos para los poetas es la pura verdad, pero ¿qué tiene de malo?
Me preguntaba esto mientras escuchaba a mis compañeros leer y mostrar sus trabajos audiovisuales y musicales (fue un grupo multidisciplinario el que se juntó, espectacular). Y pensé que, con lo bien que nos sentíamos todos haciendo lo que hacíamos, no era justo comenzar a cuestionarnos por qué no llegó más público a la lectura. No se trataba tampoco de sobajearnos las panzas los unos a los otros para felicitarnos, sino que de disfrutar sin presiones el encuentro en el que entre creadores nos actualizábamos, nos compartíamos, nos discutíamos. Creo que validar los espacios de encuentro aunque no llegue nadie, es nuestro derecho como compañeros y amigos en las artes. Todos sabemos que lo que hacemos no es nada tan popular ni nunca lo será, pero por lo mismo seguimos en esto: escribiendo, sacando fotos, haciendo música. Ya vendrán otros momentos para crear audiencias, animar y fomentar. Pero démonos la oportunidad de disfrutarnos y aprender en estas lecturas a las que no viene nadie.

2 comentarios:

  1. Es cierto, la gente no llega. Me imagino que debe ser por la configuración algo mitológica de cómo es el poeta. La poesía la ha vendido en su imagen, en su símbolo. No calza con los y las vecinos, amigos, gente en general. Es tan así que nadie le pide al poeta que recite su poesía, ni tampoco se pretende considerar en el futuro. Pienso que se ha menospreciado una manera bien bonita de hacer las cosas y de entender lo que está pasando.

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  2. no siempre la cantidad implica reconocimiento.... el esfuerzo de llegar a pocos compensa el sacrificio de no ser reconocido

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