02 abril 2014

Último extracto antes del claustro invernal para finalizar Desde el sanatorio (ahora que después de un año confirmo con editorial)


Dicen mis compañeras de pabellón que en el Patio 29 del cementerio general entierran a los loquitos que se mueren en el encierro . Dicen que ahí, cada uno de los que estamos en este sanatorio, iremos a descansar bajo una cruz de fierro negra sin nombre. Dicen que así se hacía antes, por lo menos.
Claramente, la conciencia histórica de mis compañeras está habitando un espacio anacrónico, un rincón demasiado parecido al asilo del Doctor Caligari. No saben nada de las carretas cargadas de cadáveres que todas las noches recorrían la ciudad para llegar al Patio 29 del cementerio. Los panteoneros que estaban de turno, hombres pobres sin estudios, ayudaban a los fusileros a descargar los cuerpos de otros hombres pobres y sin estudios, que traían las cabezas cubiertas con sacos blancos húmedos de sangre. Desde el 73 que en ese patio solo se entierran hombres sin rostro. Nada de locos.

Prefiero no contarles esta verdad a mis compañeras.

Les parecerá de lo más absurdo y no habrá forma de que crean posible esta historia tan brutal.


Fotografía Pablo José Herrera Osorio.

3 comentarios:

  1. Los panteoneros eran el ojo de una piedra nublada

    Interesante Úrsula, el viaje o el recorrido. ¿Paralelo y coral? saludos!

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  2. tu blog me prece interesante. Escribes de una manera muy peculiar. Me agrada mucho. Bueno, a mi me agrada mucho la literatura y el arte. Yo escribo cuentos. Muy pronto pienso publicar algunos. Soy de Lima peru, aunque ahora mismo radico en Tacna
    un abrazo
    http://jotageldresescritor.blogspot.com/

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  3. Esa editorial sabe lo que es rocanrol

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