07 julio 2013

Ciudad, territorio y patrimonio en las letras sambernardinas



 
Presentación antología “Bachata. 2° Antología Escritores Sambernardinos”

Julio 2012 


"Como es bien sabido, la ciudad —cualquier ciudad— no es tan sólo un lugar geográfico, un territorio urbano. Es también un espacio literario, un ámbito en el que se funden el mito, la invención y la realidad. No en vano las ciudades las construyen también los escritores, los novelistas, los dramaturgos y, desde luego, los poetas. Son ellos los que las crean, configuran y remodelan, libro tras libro y siglo tras siglo, en el imaginario colectivo de las gentes."
Luis García Jambrina


 

Luis García Jambrina
Como es bien sabido, la ciudad —cualquier ciudad— no es tan sólo un lugar geográfico, un territorio urbano. Es también un espacio literario, un ámbito en el que se funden el mito, la invención y la realidad. No en vano las ciudades las construyen también los escritores, los novelistas, los dramaturgos y, desde luego, los poetas. Son ellos los que las crean, configuran y remodelan, libro tras libro y siglo tras siglo, en el imaginario colectivo de las gentes. - See more at: http://www.revistaclarin.com/807/literatura-y-ciudad/#sthash.KLrdylNL.dpuf
Como es bien sabido, la ciudad —cualquier ciudad— no es tan sólo un lugar geográfico, un territorio urbano. Es también un espacio literario, un ámbito en el que se funden el mito, la invención y la realidad. No en vano las ciudades las construyen también los escritores, los novelistas, los dramaturgos y, desde luego, los poetas. Son ellos los que las crean, configuran y remodelan, libro tras libro y siglo tras siglo, en el imaginario colectivo de las gentes. - See more at: http://www.revistaclarin.com/807/literatura-y-ciudad/#sthash.KLrdylNL.dpuf

En esta presentación no me voy a referir a la antología como obra literaria, ya que considero mucho más interesante referirme a ella como fenómeno social. Y con esto quiero decir que, la publicación de una antología recopilatoria de varios escritores, de distintas edades, habitantes de un mismo espacio geográfico y social es un fenómeno que evidencia tanto el compromiso con la literatura como la conciencia de una identidad de grupo.

Considero que esta identidad compartida se desenvuelve en dos terrenos; el primero, en el terreno de sentirse escritor y responsabilizarse por el trabajo reflexivo que esto significa, pero lejos de la idea del escritor como portador de una verdad personal y más cerca de la idea del escritor como observador de su espacio; el segundo, la conciencia de pertenecer a un espacio común, que en este caso San Bernardo. No es aleatorio que en la portada del libro la bajada del título sea “2° Antología Escritores de San Bernardo”. Independiente del origen que estimula y financia este libro, existe un fuerza indiscutible, basada principalmente en la herencia literaria, que impulsa a estos escritores a considerarse sambernardinos por sobre cualquier otro epíteto. Es esta conciencia la que me parece imprescindible destacar.

Desde mi propia experiencia, el recorrer Chile orgullosa de mi condición de “poeta de San Bernardo” es una carta de presentación que justifica, en primer lugar, que procedo de una estirpe literaria con bagaje. Este mismo orgullo debe animar a los nuevos escritores a andar por el mundo haciéndose cargo del patrimonio literario sobresaliente que les ha tocado asumir. Y creo que ya lo hacen.

Este patrimonio literario no está flotando en el aire de las ideas de estos escritores sambernardinos, si no que se establece y enraíza en el territorio en el que les ha tocado nacer o al que han llegado a instalarse. Digo que la conciencia de identidad que ellos tienen no solo se vincula con el territorio, se funda en él y existe gracias a él. No es para nada extraño encontrar en los textos de esta antología cientos de menciones del territorio sambernardino en toda su envergadura, con todas sus contradicciones y luchas, desde los diferentes puntos de vista que cada escritor asume.

La presencia de la ciudad y el territorio en esta antología cumple la función de reconocer un espacio común que los une e identifica, pero, además, expande la intención hacia la apropiación de la ciudad y el territorio, concibiéndolos ambos como propiedad de la comunidad, que no obedece a los regímenes administrativos que se han sucedido desde su fundación, si no que se despliega autónomamente con el ritmo que los sambernardinos deciden darle. Es así que, como ciudadana, confío mucho más en la imagen de San Bernardo que me entregan sus escritores que en la que me entregan sus autoridades. No por que sus escritores sean, como dije anteriormente, portadores de la verdad única e irrebatible, si no por que ellos, a través de su literatura, se apropian de la dimensión emocional de la ciudad, del territorio, de la comunidad y del patrimonio, dimensión que, a mi modo de ver, transparenta el devenir de lo que llamamos San Bernardo.

No he querido parecer exageradamente teórica en esta presentación. Solo he intentado manifestar lo importante que me parece este perfil de la actividad literaria sambernardina, para intentar dilucidar la profundidad que una antología como esta puede tener más allá del circuito de las letras. Dejo planteadas las anteriores ideas a todos los que están hoy presente, principalmente a los escritores que son parte de la antología. Felicitaciones a ustedes y muchas gracias.



Úrsula Starke 
Poeta sambernardina


No hay comentarios.:

Publicar un comentario