19 diciembre 2012

Las niñitas bien no leen a Yuri Pérez







No leí Mentirosa por gusto, porque ese tipo de libros no son de mi gusto –y dista siglos de serlo-. Lo leí porque me lo regalaron. Me encanta que me regalen libros y aunque sean basura los leo igual, por último las primeras páginas, antes de darme cuenta que son basura, para hacerme una idea de qué tratan y no criticar por criticar. Entonces, como me lo regalaron, lo empecé a leer hace unas noches atrás, antes de dormir, porque es mi hora favorita para leer libros. Fue el peor error de mi vida este año, porque hizo que me volviera el insomnio y yo sin nada de zopiclona, zolpidem, por último un clonazepam a mano para poder dormir. Son todos remedios con receta retenida.

Maldito el momento en que tomé ese libro. Yo he leído esporádicamente a Pérez y lo encuentro como marginal, pero a mi también me gustan los autores marginales porque vivo en una comuna media marginal, según dicen en la tele, y yo lo creo, porque lo veo en algunos barrios de San Bernardo, no en todos, pero sí varios. Igual al poeta lo encuentro bueno porque habla de temas profundos. Los poetas son todos así, seres especiales y se les perdona cualquier cosa que escriban, pero los otros escritores, los que escriben novelas o cuentos, deben escribir historias que a uno le lleguen, como la Isabel Allende, que es una chilena que escribe libros que le llegan a todos. Por eso que opino que el libro Mentirosa de Pérez es una aberración, y aclaro que yo no soy tan católica tampoco, porque quedé un poco aburrida del colegio católico de medio pelo en el que estudié, digo que es una aberración porque al final está lleno de palabras sucias, se da vuelta en los mismos temas, no va a ninguna parte y a nadie le interesa la vida de las evangélicas ni de las lesbianas. Es verdad, porque por un lado, las evangélicas viven en un mundo bastante corrupto, porque les baja el espíritu santo en público y son igual de pobres y egoístas en la realidad. Por el otro, las lesbianas quieren que todas seamos lesbianas, pero no se interesan por el mundo normal. O sea, este cuento ya no es marginal, es derechamente pornográfico.

Y entendí muy bien en la universidad la diferencia entre erótico y pornográfico.

Que no se malentienda mi crítica como poco tolerante, el que realmente es intolerante es Pérez, porque deja a las mujeres por el suelo y se nota que no sabe nada de nosotras. Son muy pocos los escritores hombres que pueden escribir libros sobre mujeres que nos lleguen a todas, no recuerdo a ninguno en este momento, pero claramente Pérez no es uno de ellos. Debió haber escrito lo mismo, pero con personajes masculinos, así por último nos convencía un poco. Este punto es el que me pareció el más tramposo. Y también entendí muy bien algunos asuntos sobre metalenguaje en la universidad.

Creo que lo que pretendía Pérez era simplemente llamar la atención con su libro. Siempre llaman la atención los que escriben puros garabatos y dicen que es literatura, hasta en la tele o en las redes sociales se ve eso. En el Youtube los videos más vistos son los que tienen más garabatos, obscenidades o señoras repartiendo coscorrones a sus cabros chicos moquillentos. De eso se trata la sociedad de cadente, la sociedad del espectáculo en la que estamos viviendo.

Qué pena que el escritor sambernardino Yuri Pérez, quien había puesto el nombre de este caserío al borde de la ciudad en los círculos literarios de Santiago, haya caído tan bajo con un libro tan malo –la portada también es horrible-. Y estoy segura que mi opinión representa a la mayoría de las lectoras aficionadas a la literatura chilena, que leemos de noche para conciliar el sueño, que leemos en el metro Cincuenta sombras de Grey o Háblame de amores para parecer internacionales y osadas, que coleccionamos las ediciones de bolsillo de Isabel Allende porque son baratas, que vamos todos los años a la Feria Internacional del Libro de la Estación Mapocho, que creemos en el ranking de los Más leídos de El Mercurio y que, a veces, aparecemos retratadas en la novelas de Yuri Pérez porque vivimos en el mismo barrio que él, aunque jamás las leeríamos porque son independientes, outsiders y cochinas.

4 comentarios:

  1. Los poetas son todos así, seres especiales y se les perdona cualquier cosa que escriban

    ;)

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  2. Después de leer esta crítica, mejor no lo compro original y espero que salga pirateado.

    Lo que sí es cierto es eso de la moda (ya casi en la senilidad, pero moda al fin y al cabo) del excesivo y utilitarista uso del garabato,la sexualidad y la parafernalia mediática que vende fácil, cómodo y rápido. Es como el retail de la literatura.

    Recuerdo esos tiempos (aunque no estuve ahí) cuando los escritores escribían, pero pienso que ahora eso pasó a segundo plano y ahora modelan egos y venden accesorios. Hasta bolsas de té han puesto dentro de un libro de poemas. Supongo que a eso conduce la angustia de la innovedad, de escribir sin dejar de pensar en el lector y en la asumida tragedia de que ya todo está escrito y no se puede ser original, por lo menos en palabras, así que se recurre a los utensilios.

    Bien, no seguiré explayándome para no opacar el espacio de la dueña de este blog, además estoy demasiado alterado, y eso que aún no leo el libro de Yuri Pérez. Por lo menos provoca.

    Saludos.

    Eduardo A. Dickinson

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    1. Eduardo A. Dickinson, la verdad es que esta crítica no resultó como esperaba. Se supone que era irónica, burlona, y todo lo que criticaba como "lo malo" era, finalmente, "lo bueno".

      En la última crítica que hice, detallo el verdadero sentido lúdico de "Las niñitas bien...". Una lata que tenga que explicarme, porque quiere decir que fracasé en mi intento por jugar con un personaje, el de la niñita bien.

      Ahora, si consideramos que tú caiste en el juego y creíste que todo lo que digo aquí es de verdad lo que pienso, quizás no fracasó tanto el sentido último del comentario.

      Saludos!

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  3. Sabes, creo que ambos fracasamos. También llevaba algo de irónico mi comentario anterior. Yo quería que tu crítica sobre el libro fuera una ironía, aun cuando resultara fallida en su forma, porque me valía de excusa para blasfemar contra los nuevos poetas, y usé este espacio para escupir rockanroleramente lo que pienso, aparentando que tomé en serio tu crítica.

    Lo lamento, fallamos. Espero que este traspié no quite fuerza ni influencia a este blog, ya que eres una líder de opinión en las redes sociales y cosas como éstas pueden pasarle a cualquiera.

    Igual esperaré que pirateen el libro.

    Saludos.

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