12 julio 2011

La condena de la mala educación


"Los estudios son lo único para toda la vida" me decía mi madre santa desde que entré en el sistema educacional. Y claro, de niña no imaginé la real envergadura de tal utópica aseveración: para toda la vida me durará la deuda de millones con la universidad, el Estado, y recientemente con la banca gracias al súper crédito con aval.
¿No les parece que algo aquí está mal? 
Miren, me inserté en el mundo laboral estable hace unos años. Y a penas lo hice, las sanguijuelas se me pegaron de inmediato para sacar un porcentaje de mi sueldo mínimo para pagar la deuda de millones. Cada vez que voy a los asistentes sociales de la universidad me hacen sentir culpable porque no pago más de veinte lucas mensuales para abonar a la súper deuda. Sí, culpable, tacaña, indigna, ladrona. ¿Se imaginan?. Este año me tocó la devolución de impuestos por las boletas que tiré el año pasado, por primera vez, de unas pegas relacionadas con mis estudios, de las que me sentí muy orgullosa. Hasta que la devolución me la retuvieron por la deuda con el Fondo Solidario (?). Porque estoy en Dicom. Porque soy una deudora. Etiquetada de por vida con el membrete de morosa solo porque quería ser historiadora del arte.
Mis hermanos se largaron a Argentina a estudiar sus carreras gratis. Viven con la plata que deberían pagar acá mensualmente por estudiar. Cuando ellos terminen no le van a deber la vida a nadie. Y contarán con una educación de primer mundo.
La cosa me parece más que obvia, a prueba de tontos. Nos están cagando de manera soberbia, amarrándonos desde que comenzamos a ser ciudadanos a un sistema que te agarra de las bolas y no te suelta más, porque hasta la tumba, después de muertos, hay que pagarla en cuotas. Lo que realmente debe indignarnos no es este sistema educacional heredado del fascismo, sino que aún haya gente que crea que es normal, que está bien, que hay que pagar por educarnos. Eso es lo más terrible, lo que a mi me quita el sueño.

4 comentarios:

  1. Que haría la diferencia; que traspasaría las conciencias, si el dinero ya llena de color el alma de quienes deben velar supuesta mente por los intereses de la nación, yo también al igual que tu veo muy de cerca como es la educación en Argentina; y me da pena que nos quieran hacer creer que es imposible tenerla en Chile...al menos hoy algunos no estamos del todo convencidos de eso y caminamos por las grandes alamedas con un sueño intacto.
    Slds.

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  2. Gracias Demian por tus comentarios. Siempre! La gente siempre pasa y no deja ni un saludito siquiera... te pasaste.

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  3. Y remarcá, Ursula, que no le deben nada a la Argentina: soy un humilde poeta argentino y admiro a una gran poeta chilena que es más hermosa que Neruda, y que Borges...Bueno, te parecés a Gigliola Cinquetti.
    ¿Verdad que te lo han dicho...?

    Besos.
    2-sept-2011

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  4. Y remarcá vos, Cocorastuti, que no tenía idea quién era Gigliola hasta que me lo dijiste y lo busqué en Google. Morí de la risa, puede que tengamos un aire! Jajaja!

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