28 junio 2011

"La cueva de los sueños olvidados" de W. Herzog


El tiempo inasible

Hay muy pocas cosas que a estas alturas pueda hablar sobre Werner Herzog que sean un real aporte a la crítica. Su prolífica filmografía no deja indiferente a ningún cinéfilo que se precie de tal, sin dejar agotadas las apreciaciones que genera. Eso de ser uno de los representantes del "nuevo cine alemán"  parece una característica estrecha si tomamos en cuenta la versatilidad geográfica de su producción, que no representa estrictamente al cine alemán como una estereotipia nacionalista. Lo único que se me ocurre para justificar esta nota es, por lo tanto, lo mucho que me gustó este último documental suyo, estrenado el Chile gracias al Fidocs, "La cueva de los sueños olvidados" (The cave of forgotten dreams).
Sucede que el el año 1994 unos investigadores franceses encontraron una  cueva escondidaen el sur de Francia que, a la fecha, contiene las pinturas rupestres más antiguas de las que se tenga conocimiento, esto es la friolera de 32.000 años. Como bien trataba de explicar mi hermana, nos cuesta dimensionar tal cantidad de abstracción temporal sin quedarnos aturdidos o simplemente incapacitados de hacerlo. Bien, Herzog, empecinado en mostrarnos historias extremas de megalómanos y obsesivos, reales o ficticias, nos deleita con esta nueva epopeya, mostrar por primera y, aparentemente, única vez, la cueva de Chauvet y sus fósiles de sal. Pero como solo Herzog podría hacerlo, el film rebasa los límites del documental  expositivo  para desplegarse como una galería de imágenes monumentales de un tiempo inexistente, de una rajadura en la percepción espacio temporal, similar a esa rajadura en la montaña que deja al descubierto la cueva.
Herzog cuestiona la categoría de arte de las pinturas rupestres, cuestiona la categoría documental, la categoría del 3D, la categoría de espectador, la categoría de historia. No es arte rupestre, no es la huella del hombre, no son esos hombres nuestros antepasados, no es, finalmente, esa una historia que nos pertenezca. Las figuras en las paredes lejos de acercarnos a la experiencia de un hombre paleolítico nos distancia de él porque, en suma, no lo conocemos nada.
Es un regalo el que podamos asistir al documento de la cueva y sus pinturas. De otro modo, el espectador de a pie no podría hacerlo jamás debido a la enorme protección que las resguarda. Pero el regalo es el film, el trabajo del director. Bajo ningún punto de vista Herzog pretende que nos sintamos recibiendo de regalo lo que hay en la cueva. Esas pinturas nos son inasibles porque pertenecen a un tiempo que nos es prohibido y solo nos queda observar desde afuera mientras nos damos vueltas en el laboratorio para tratar de encontrar algún vestigio de nuestra cultura familiar, de nosotros mismos.
Finalmente, aquél hombre al que llamamos prehistórico ya no es más nuestro antecesor sino otro hombre. Otra cultura. Otro tiempo.
Como Lope de Aguirre frente a la inconmensurable extrañeza de un nuevo mundo, acá es el espectador quien padece esa distancia y al que todo le resulta ajeno. En los últimos momentos del documental podemos experimentar esa extrañeza ampliamente gracias a los largos minutos que el director nos deja frente a las pinturas y sus sombras. Cabe destacar aparte la banda sonora de Ernst Reijseger quien, como siempre, sabe dar a las imágenes de Herzog la cadencia perfecta.
De manera un tanto desarticulada, creo que he compartido con ustedes brevemente mi experiencia herzogiana, la que a pesar de no haber sido en 3D por inclemencias técnicas, fue arrebatadora. Esperamos que mañana la organización de Fidocs nos de buenas noticias sobre la revancha.
Les dejo esta interesante entrevista en inglés de Archaeology Magazine y el tráiler.

3 comentarios:

  1. Hola Ursula
    Interesante material, lo buscare
    ;)
    Slds
    Desde Siempre

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  2. Muy cierto lo que dijiste: nada tenemos que ver con esos seres, apenas hemos tenido un vínculo con nuestros amigos y algunos parientes...¿verdad, Ursula...?

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  3. Gracias Cocorastuti. Tienes mucha razón con lo de lo amigos y parientes... lamentablemente.

    Saludos!

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