17 febrero 2011

Los gorgojos


Hace días que me molestaban unos bichitos voladores como pequeñas moscas, que encontraba por toda mi casa. Como habíamos estado desmalezando el patio, pensaba yo que se había despertado alguna plaga desagradable y me encargaba de rociar insecticida por las ventanas. Obviamente venían de afuera, ese espacio salvaje en donde habitan todos los males de la existencia que amenazan con entrar al sagrado templo del hogar.
Bien, sin saber qué hacer para que estos diminutos invasores dejaran de profanar mi dominio, recurrí a la sabiduría materna ancestral, la infalible, y recordé que en esta época de calor "le salen" bichos a los porotos almacenados, unos con nombre de gorjeo o algo así. Finalmente la amenaza entaba dentro de la casa, reproduciéndose a destajo en la bolsa de porotos guardada en la última repisa de la cocina, mientras hacían hoyitos perfectamente redondos en su alimento - hogar.
Gorgojos se llamaban. Ya me deshice de ellos.

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