04 noviembre 2010

Lezama / Sarduy / Hockney: ejercicio comparado


Sarduy fija en una breve imagen el ejercicio verbal de Lezama Lima en su obra: como la mariposa inmóvil dentro de la burbuja de resina de un pisapapel es la metáfora lezamiana, que sujeta el movimiento natural de tiempo que significa la descripción de imágenes. Como en la estalactita, detenido el movimiento de chorrear, ya no hay tiempo sino fijeza.
Lezama entonces, vendría a presentar sus redes de imágenes –entiéndase metafóricas- como una descripción del tiempo fijado, como una fotografía, captura del instante justo del movimiento de la mariposa volando dentro del cristal que impide su dispersión en el espacio.
Hockney busca hacer ver al tiempo mediante el ensamblaje de fotografías fijas, imitando la mirada, que escruta en un juego de ir y venir, de entrar y salir, del todo al detalle y de vuelta al todo. Primero lo improvisa luego lo descubre. “Los ensamblajes eran mucho más fieles a la manera en que observamos las cosas, se acercaban más a la experiencia real”. Hockney parte de la fijeza de la imagen en lo visual con cada fotografía independiente, luego las ensambla y evoca el movimiento, evoca el tiempo pero lo vuelve a fijar. Finalmente, los ensamblajes siempre han sido imágenes fijas que evocan tiempo pasando, siendo, pero que efectivamente no se mueven ni transitan.
Lezama evoca fijeza. A la metáfora le es inherente el movimiento, de lo primero a lo segundo, que remite a lo primero en su propio cuerpo. Es inevitable moverse de una cosa a otra cuando la imagen es una metáfora. Pero Lezama la delimita de tal modo que anula su movimiento: no se refiere a lo primero, ni a lo segundo, sino que a lo tercero, el resultado del juego. Se salta el vaivén, el ir y venir, entrar y salir del todo al detalle para ir directo al la imagen fija: “Esa gran lasca de piedra que se prolonga, que se sigue a así misma; no, ahí está la voluntad loyoliana para hacer que el espíritu descienda, se aclare, quepa justo en el círculo de nuestro ansiar vigilante (…) ¿Qué habanero en un día de recorrido de estaciones, de fiesteo navideño, o de plegado secreto por el San Cristobalón, no se ha detenido, después de aquél majestuoso además, verdaderamente cardenalicio, de la piedra en un fugato, en el pequeño, sonriente, amistoso balcón, que se entreabre entre el extendido orgullo de la piedra?”
El movimiento es tiempo, por lo tanto ambos están plantenadose la representación del movimiento como tiempo en la obra, mediante soportes diferentes y con intenciones diversas. La ilusión es, en uno y en otro, la intención de crear mundo.

4 comentarios:

  1. toda obra es tiempo, alma, diálogo, por eso muere en el silencio.

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  2. Muy bien amiga querida,muy muy bien!!! avanzando a buen paso sin detenerte... Nos vemos en lo del Pato Manns.

    Abrazos

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  3. No entendì algo cuerdo, espero que esa sea la idea. abrazos fraternos.
    SAlud-os desde mi abstracciòn.

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