09 mayo 2010

Ejercicios de Universidad: Seminario la Imagen en Movimiento


Lo que la imagen esconde, a propósito de Blow Up de Antonioni.


“Creo que sé mirar, si es que algo sé,
y que todo mirar rezuma falsedad,
porque es lo que nos arroja
más afuera de nosotros mismos,
sin la menor garantía.”

Las babas del diablo, J. Cortázar.

Thomas se enfrenta al abismo de la reproductibilidad de la imagen en una época que parece demasiado lejana ante la posibilidad asombrosa, en la actualidad, de poder contar con miles de cámaras fotográficas y de video a la hora de capturar un crimen tras el lente.

Me estoy refiriendo al protagonista del filme italo-británico Blow Up (1966) de Michelangelo Antonioni, Thomas, el fotógrafo de modas que se obsesiona por aquello que las imágenes no muestran evidentemente, por lo que ocultan al ojo mínimo del hombre. Blow Up está basado en el cuento de Julio Cortázar “Las babas del diablo”, pero solo en su idea principal, la del blow up fotográfico, pues el resto de sus características han sido modificadas para que Antonioni contara su propia historia.

Thomas sale a caminar una mañana de verano a buscar locaciones para la portada de su libro en un amplio y solitario parque. El director maneja los tiempos aletargados del relato mediante planos secuencias que absorben la mirada del espectador y lo alejan de cualquier sospecha sobre lo que está presenciando. Sin música incidental y casi sin sonido, la suavidad de una brisa se cuela a penas por los parlantes y el clickeo de la cámara fotográfica del protagonista no logra interrumpir la calma. En el relato de Cortázar, sin embargo, el ritmo es vertiginoso, a ratos sofocante, nada parecido al sosiego en el que nos quiere hacer caer Antonioni.

De pronto le llama la atención una pareja que, en la lejanía, juega amorosamente caminando sobre el césped. Thomas, sin tardar, comienza a retratarlos con su cámara desde la distancia, cautelosamente, como si realmente fuera él un paparazzo y ellos su objetivo. El espectador toda la escena la ve desde fuera, nunca a través del ojo fisgón de la cámara de Thomas. Cada vez acercándose más, la muchacha lo descubre y se incomoda hasta correr donde él suplicándole que le entregue el rollo, que la privacidad, que los fotógrafos, etc. Hasta ahora, nada parece anormal.

Lo anormal comienza cuando el rollo es revelado. Es ahí, en el proceso de develar lo oculto donde se planta la sospecha en algo que es imperceptible hasta que la máquina lo hace perceptible. Thomas intuye en la banalidad de las imágenes una anomalía, un detalle, una fisura minúscula que se oculta a sí misma hasta que se le cambia de contexto: la mirada de la chica es defectuosa. Es decir, una actitud que pareciera ser de timidez natural en el contexto de la pareja oculta en el parque una agradable mañana de verano, se torna drásticamente al remover ese contexto; ¿y si no fuera una mirada de timidez? ¿Y si fuera de miedo?

En el relato de Cortázar, el imaginativo protagonista Michel, relaciona las actitudes y movimientos de su pareja paparazzeada para urdir una historia que parece demasiado evidente, hasta que es reconstruida con la imagen revelada y cambia completamente de significado. Mediante la fotografía pegada a la pared, el significado de los símbolos allí capturados es reinterpretado en una acción de racconto mental.

Lo que el ojo no ve, lo ve el ojo de la cámara, que es completamente ciego si no se le hace ver. Antonioni está insinuando con esto, la crisis de ojo del hombre que ve sin adminículos, la dudosa veracidad del ese ojo desnudo. Ante las posibilidades técnicas de los ojos mecánicos, todo lo demás, lo natural, parece perder su agudeza. A la lente de la cámara se la puede forzar a ver lo que se quiere ver, inescrupulosamente, sin agotarla mientras la tecnología lo permita.

Ese “afuera de nosotros mismos” de Michel ante el saber mirar es lo que deja perplejo a Thomas, sentirse fuera de sí, desprotegido, vulnerable, en el momento en que logra ver lo que la imagen le estaba ocultando –o lo que la imagen le develaba pero su ojo le estaba ocultando-.

¿Lo viste? Entonces, mira de nuevo.

Úrsula Starke
4° Año

1 comentario:

  1. es como si me hubiera picado un zancudo cocrático. gracias.

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