28 abril 2010

Entre Pasolini y Caravaggio

 A modo de pie forzado, es posible encontrar fácilmente en el trabajo cinematográfico de Pasolini contactos profundos con la obra pictórica de Caravaggio. En esta ocasión enlazaremos el cortometraje La Ricotta (1963) que contó con la actuación del director y actor Orson Wells, quien interpreta al director del film ficticio de Pasolini.


Cuando Caravaggio pintó a la Virgen de los Peregrinos descalza o a los apóstoles en la Cena de Emaús como hombres corrientes y pobres, rompía abiertamente con el decoro protocolar de una arcaica iglesia católica, que censuraba las representaciones tan banales de personajes santos o divinos. Caravaggio estaba insertando en el curso del desarrollo de los estilos el concepto de naturalismo, casi sin quererlo, cargando en ello una fuerte lectura social de sus modelos pictóricos. El hombre común sentado al lado de Cristo contradecía la pulcritud de una iglesia retórica pero reconocía el sentido humano de la religión.

De la misma manera y no exento polémica (al igual que Caravaggio) Pasolini desacraliza la escenificación de lo católico, en la figura del descendimiento y plaga la escena de hombres a torso desnudo bailando twist, de mujeres haciendo streaptease y de un “buen ladrón” que roba la comida del catering para llevarla a su familia. Así, a simple vista, resulta grotesco. Pero el espectáculo de Pasolini conmueve en la veracidad de los hechos. Y ahí está Orson Wells en un juego múltiple, personificando al director, tal como él mismo es, pero claramente en su boca están las palabras de Pasolini: es a él a quien representa. Pasolini se pone en la figura de Wells como Caravaggio se pinta en la figura del Goliat decapitado

Es en este momento en el que podemos comprender el realismo pictórico de Caravaggio a la misma altura y complejidad que el realismo cinematográfico de Pasolini, ambos de múltiples lecturas y cruces, de evidencias y velos, sin reparos en presentar las contradicciones de lo que es real. Porque este director Wells-Pasolini enarbola una bandera de crítica en la escena donde es entrevistado, pero saluda animadamente a los productores burgueses de su film hacia el final, sonriendo a las cámaras fotográficas de la vida social. Pasolini realiza así, su mea culpa al reconocer la dependencia que tiene como realizador de los productores (empresarios), como Caravaggio la tenia de sus mecenas.

Sin duda, esta es solo una de las posibles lecturas comparativas que se pueden llegar a hacer entre dos italianos tan parecidos, separados por los siglos.

4 comentarios:

  1. No soy consumidor de cine, de ningún género, pero definitivamente tratare de conseguir el material que mencionas, soy gran admirador de la obra de Caravaggio, y encuentro muy interesante tu trabajo.

    Un abrazo

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  2. Muy bien poeta, te has ganado los libros "Salvaje, vida de Jemmy Button" y "Barragán", que sé leerás con interés. Puedes retirarlos en Estrofas del Sur.

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  3. Señor librería, y a qué hora podría pasarlo a buscar? Tipín 5 de la mañana? Porque no tengo otra hora libre...

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  4. 5 de la mañana es muy temprano, el horario de otoño es de 14 a 19,45 horas. Veremos la manera de que la poeta tenga sus libros...

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