11 diciembre 2009

Éxtasis de Santa Teresa de Gian Lorenzo Bernini. El Eros Místico y la magnitud del mármol: interpretaciones barrocas. Segunda Parte.

Segunda Parte
La iconografía del Éxtasis Místico en el arte


El historiador del arte Emile Mâle considera la representación del éxtasis místico como el gran descubrimiento del arte barroco y, sin duda, un atractivo nuevo recurso.

“Por una especie de fiebre el éxtasis apareció, no solamente como recompensa para su gran amor, sino como la prueba de su misión: la herejía no podía comunicarse con Jesuscristo, se negaba a ver su faz luminosa, no escuchaba su voz. El éxtasis se convirtió en la más alta cima de la vida cristiana y en el supremo esfuerzo del arte.”
[1]

En 1514 Rafael representaba a Santa Cecilia, junto a otros santos, en un éxtasis, mirando al cielo, escuchando la música divina que provenía de aquella apertura gloriosa. Aquella solución, la mirada hacia arriba, sería una de las más utilizadas posteriormente para representar esa instancia sobrenatural. Sin embargo, ya en 1508 había pintado un cuadro aún más concluyente, a Santa Catalina de Alejandría, quien fue en el siglo IV una mística casada con Cristo. El momento justo de la aparición en la que ella decide transformarse al catolicismo, está representado en el cuadro de Rafael y encontramos en él una de las más posibles fuentes de inspiración de Bernini para otra de sus famosas esculturas, El Éxtasis de Ludovica Albertoni (1671 -74). Sin sus atributos, solamente siendo arrobada por la presencia que viene desde el cielo como rayos dorados, Santa Catalina de Alejandría torna su mirada hacia arriba y su cuerpo de tuerce suavemente. Caravaggio pinta a San Francisco en éxtasis (1595) sobre los brazos de un ángel, pero completamente dormido, desmayado.


Es indudable que, en la cruzada contra la herejía y la iconoclastía de la Contrarreforma, la explotación de un motivo tan poderoso como el éxtasis místico venía a coronar al catolicismo como la religión verdadera. Rodríguez-Nobréga afirma:

“Las experiencias místicas, representadas pictóricamente, están llamadas a cumplir tres funciones de importancia vital. En primer lugar, deben ser convincentes (…) En segundo lugar, la imagen mística debe ser un ejemplo pedagógico de las virtudes heroicas que el santo en cuestión posee como representante aceptado por la Iglesia Católica (…) En último lugar la imagen mística debe ser persuasiva, para provocar la participación emocional del espectador/devoto a través de la empatía.”
[2]

Las tres funciones anteriores no solo rigen a la construcción de la imagen mística, sino que son extensibles a todo el arte barroco como arte de la contrarreforma, en una de las tesis más aceptadas con respecto a este periodo. La herencia de la iconografía del éxtasis otorgó las bases representacionales para un artista netamente barroco como Bernini. Pero antes que él, Santa Teresa no había sido representada en éxtasis, salvo la serie de grabados de Adrian Collaert y Corneille Galle, Vita B. Virginis a Jesu (Amberes, 1613). El resultado de la original propuesta de Bernini fue, al parecer, tan exitosa, que encontramos más tarde en la obra de Melchior Caffa, Éxtasis de Santa Catalina (Roma, 1667) y Tránsito de Santa Rosa de Lima (Lima, 1665) los mismo elementos formales en ambas esculturas. El pequeño ángel que custodia el cuerpo de Santa Rosa de Lima tiene la misma sonrisa dulce del querubín de Bernini y el rostro de la santa, aunque con los ojos cerrados, muestra la característica boca semiabierta del abandono total.
Otros tipos de teofanías han sido representadas en el arte. La lactación mística de San Bernardo, San Francisco abrazando a Cristo crucificado o recibiendo los estigmas, apariciones, levitaciones, bilocaciones, son parte de las maravillas divinas que han podido recibir los hombres y mujeres dignos de la gracia de Dios en la tierra y que han quedado diversamente plasmadas en obras a través del tiempo.



[1] Mâle, Emile. El arte religioso de los siglos XII al XVIII. México, Fondo de Cultura Económica, 1966. pp. 192.
[2] Rodríguez-Nóbrega, op.cit.


Todas las imágenes desde http://www.wga.hu

3 comentarios:

  1. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

    ResponderEliminar
  2. Muy interesante,
    En alguna ocasión leí que “San Francisco recibiendo los estigmas” de Caravaggio podía ser considerada como la primer obra barroca. Creo que esta pieza de Caravaggio reniega de las tres funciones (convincente, pedagógica, persuasiva). ¿Por que no considerarla un poco más? Saludos. Muy buen trabajo

    ResponderEliminar
  3. Sabes, yo no había leído ese comentario sobre la obra de Caravaggio, sin embargo él entero está involucrado en una de las primeras ramas del barroco. Se puede discutir mucho sobre este tema!
    Gracias!

    ResponderEliminar