09 diciembre 2009

Éxtasis de Santa Teresa de Gian Lorenzo Bernini. El Eros Místico y la magnitud del mármol: interpretaciones barrocas. Primera Parte.



Introducción

“Ello es un recio martirio sabroso”
Santa Teresa de Jesús


De todas las obras de arte, sean esculturas o pinturas, que han representado el motivo del éxtasis místico, el conjunto escultórico de Bernini es, sin lugar a dudas, el más conocido, citado, fotografiado, etc. A través de los años se ha convertido el un icono del éxtasis religioso y puede considerársele la más aceptada propuesta de cómo debe ser físicamente aquél misterioso fenómeno de la fe cristiana.
Pero no solo se ha transformado en un ícono religioso sino que también el un ícono artístico del periodo barroco. La obra de Bernini contiene las características símbolo de lo que se ha conocido como barroco desde Weisbach en adelante. Esta interpretación estética, junto con su complemento teórico religioso, será abordada en el siguiente trabajo tratando de justificar las dos tesis: que la escultura de Bernini es la más fiel presentación del éxtasis místico y que es el barroco mismo hecho obra.
En palabras de V. Stoichita:

“Dicha experiencia sobrepasa ampliamente los límites de la visión propiamente dicha y apela tamibén a otros sentidos. Se asiste a la unión mística. El caso extremo es, sin duda, el de la transverberación de santa Teresa, quizás el episodio más conocido de toda la mística española clásica, que se hizo célebre gracias al grupo escultórico de Bernini.”
[1]


Primera Parte
Indagación en torno al Eros Místico


Para comprender de qué se habla cuando se habla del Eros Místico no solo basta con leer las obras literarias místicas más importantes del Siglo de Oro español, el camino a la comprensión va más allá y es necesario un mediano conocimiento de la religión a la que nos referimos, la católica.
La literatura mística esta compuesta por las obras personales de hombres y mujeres que participaron intensamente de la vida contemplativa y ascética y que gracias a las experiencias sobrenaturales que experimentaron, pasaron a ser llamados místicos. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila o de Jesús son, quizás, los místicos españoles más difundidos por medio de sus extensas obras literarias. De ellas se pueden extraer las reflexiones morales y las teorías del conocimiento de sus autores, imprescindibles a la hora de adentrarse en los caminos del misticismo sin perderse en facilismos interpretativos.
El este caso específico, la obra literaria de Santa Teresa de Jesús (1515-1582) es la narración de puño y letra de la santa de sus experiencias de vida. En torno a los sucesos vividos, desde lo más cotidianos a los sobrenaturales, va urdiendo la gruesa trama de la existencia mística: cómo configura el espacio y el tiempo una mujer enamorada de Dios. A medida que se recorren sus páginas van saliendo a la superficie contemporánea una serie de problemas imposibles de abordar en la siguiente investigación. Sin embargo, se remitirá al estudio de su obra donde relata fenómenos extáticos y declaraciones concernientes, para acotar el material utilizado para sostener las tesis.
Antes de continuar con Teresa, es preciso buscar las definiciones prácticas de Misticismo. Para ello, Werner Weisbach aclara:

“El fundamento de la mística en cuanto fenómeno religioso reside en una singular forma de oración y de recogimiento que se distingue por su especial carácter psíquico. La voluntad está sumergida en el propio yo, apartada del mundo, pasiva, resignada, entregada profundamente a lo divino sentido íntimamente, dirigida con toda su capacidad de entusiasmo a su unión con él.”
[2]

Los monjes y monjas de monasterio de claustro, como la Orden Carmelita a la que pertenecía Teresa, tienen como misión la contemplación y el rezo como manera de acercar su alma y la del resto de los creyentes a Dios. Todos los religiosos realizan este tipo de ejercicios espirituales, así también los laicos, la diferencia es que los clausurados tienen este trabajo como el principal de su existencia, lo que conlleva la absoluta renuncia al mundo exterior y sus aprehensiones, para someterse al mandato divino, anular la voluntad y deseo propios y dedicar todas las fuerzas al trabajo encomendado. Para quien no está familiarizado con la esencia de la religión católica y sus ejercicios es difícil entender a cabalidad la significación de esta acción. La relación que se establece con la divinidad está basada en los hechos bíblicos y su trascendencia al propio espíritu como integración del sufrimiento y regocijo universal al ser y viceversa. Históricamente vivido de diferentes formas, los ejercicios espirituales son la base de ser un creyente.
En este proceso de autoconocimiento y consiguiente desprendimiento de la individualidad para la integración al Ser Supremo, los místicos han alcanzado la práctica más acabada que es, sin embargo, una gracia divina, un regalo de Dios.

“De esta manera, se define la teología mística como una ciencia sobrenatural y especulativa que busca conocer a Dios a través de un conocimiento sobrenatural, otorgado por gracia divina. Por tal motivo, será mística cada operación, plegaria, conocimiento o forma de unión con Dios que no procede de la actividad voluntaria, sino que es fruto de una gracia especial.”
[3]

Santa Teresa fue regalada con este don. Ella pudo conocer en vida a Dios y experimentar el paraíso del que todos disfrutarán después de muertos. El episodio que perpetuó el artista italiano Bernini fue el de la transverberación, que consiste en el traspaso del corazón. Dolor y placer son elementos presentes en la religión católica desde su principio: Jesús muere crucificado por su propia voluntad y eso conlleva un placer por el deber cumplido; en la era romana miles iban a morir en horrendos martirios en nombre de su Dios, felices por el hecho; la mortificación corporal es una práctica, actualmente menos común, de los creyentes a la hora de limpiar sus pecados y era cometida con gozo. Que Santa Teresa experimente placer derivado del dolor de la trasverberación solo viene a conformar parte de ese universo católico donde el cuerpo es el depositario de todos los males del individuo.
La espiritualidad de Santa Teresa se considera cristocéntrica, ya que las apariciones de Cristo imperan toda su vida. La unión mística o mística nupcial, consiste en la culminación de las aspiraciones de un místico, donde su espíritu se une al de la deidad en un acto sublime similar al del compromiso del sacramento del matrimonio, en que los esposos se entregan completamente uno al otro.

“La teología católica reconoce la unión mística con Cristo como la perfección culminante de la vida cristiana, pero también advierte que quienes aspiran a la unión mística corren graves riesgos espirituales y no siempre los superan con éxito. La experiencia de los místicos demuestra que el alma nunca se encuentra tan expuesta a las influencias demoníacas, a la desesperación y a las tentaciones del orgullo, como cuando se busca a Dios en lo absoluto.”
[4]
.
[1] Stoichita, Víctor y Coderch, Ana María. El ojo místico. Pintura y visión religiosa en el siglo de oro español. Barcelona, Alianza Editorial, 1996. pp. 113.

[2] Weisbach, Werner. El barroco, arte de la contrarreforma. En Rodríguez- Nóbrega. La mística y el arte barroco en http://www.critica.cl/html/rodriguez_nobrega_01.html (ví: 19 de Octubre de 2009).
[3] Rodríguez Nobrega. Op.cit.
[4] Ibid.

5 comentarios:

  1. La vida contemplativa, el éxtasis, la fe, el misticismo. Dios y el hombre. Eva y el demonio. Conceptos y definiciones contradictorios en un mundo mercantilista, materialista, alejados del espiritu.
    Olvidando la leccion que dice:
    Aprende a adentrart en ti misma,
    oye lo que tu cuerpo,
    y tu espiritu te dicen...

    un beso

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  2. El semestre pasado en la U
    hice un trabajo sobre el erotismo religioso. Me interesa bastante el tema espero que publiques la siguiente parte.


    Cariños,
    Cata (de la U la que saludaste temprano cuando ibas a Nagel jaja)

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  3. Señorita,

    ¿es posible acaso obtener su direccion electronica para escribirle ciertas cosas? tengo algunas preguntas. he leido su poemario Obertura; y me gustaría tener correspondencia con una almita como la vuestra. Me llamo Yhancarlo... Si así lo desea,agregueme: mi email es: yhancarlo@gmail.com. Saludos atentos.

    YHANCARLO

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  4. Cataaaaaaaa! Qué divertido. No sabías que eras tú. Gracias por leer mi blog y que tengas unas buenas vacaciones!
    Hay que recargarse para el próximo año...
    Besos!

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  5. Amiga, creo que es discutible esta cita: "Que Santa Teresa experimente placer derivado del dolor de la trasverberación solo viene a conformar parte de ese universo católico donde el cuerpo es el depositario de todos los males del individuo".
    Cristo, al encarnarse, santificó nuestro cuerpo. Es decisión nuestra pertenencer al suyo, pero el mal no está en el cuerpo.

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