17 marzo 2009

Una bucólica ciudad llamada San Bernardo

San Bernardo era una pequeña y bucólica ciudad cuando yo era una niña. Jugábamos los domingos en la plaza con mis hermanos, vitrineábamos en la calle Eyzaguirre mirando sus antiguos locales, como la zapatería El Gallo y esa panadería con salón de té que hace décadas no existe (y que no recuerdo cómo se llamaba).
La centralización capitalina hizo colapsar los nuevos centros habitacionales como Maipú o La Florida y obligó a que las pocas tierras rurales que estaban quedando hacia el sur, es decir, San Bernardo, comenzaran a ser pobladas a velocidad rayo. En unos 10 años, que son pocos años, las parcelas y las plantaciones desaparecieron y la gente empezó a amontonarse en terrenos donde antes vivía una familia. La conversión campo-ciudad es ahora una realidad.
Pero este desfrenado poblamiento de la comuna no ha ido a la misma velocidad que el resto de su crecimiento, ni mucho menos con respeto a la ciudad misma, que ve inundarse sus pequeñas y coloniales calles de dos vías de autos y buses con armatostes desproporcionales e irritantes a las horas pics haciéndose tacos de dos a tres cuadras.
Es muy difícil ir contra el crecimiento y la modernización. Incluso a mí me ha favorecido. Pero en San Bernardo hay cero planificación, cero diseño de ciudad, cero control sobre lo que se hace y cómo se hace, cero previsión de las consecuencias que tiene llenar una comuna de gente sin que ésta esté físicamente preparada para contener tal flujo. Solo hay desorden, ambición, mediocridad y laxitud de parte de quienes deberían dirigir el barco.
Hace meses que no voy al centro de San Bernardo. Es imposible caminar por las minúsculas veredas atochadas de gente y vendedores ambulantes y los siempre maltratados perritos callejeros. De verdad que no se puede andar. Y ni pensar volver a pasear por la plaza descuidada y pisoteada. Ya no me pertenece.

5 comentarios:

  1. Tienes razón poeta, eso ha pasado en muchos lugares aledaños al voraz centro de la ciudad. Al leer tu nota me acorde de la plaza y del libro de la Teresa Wilms Montt que tuviste en tus manos hace uuuhhh ¿cuándo fue, el 2006? ¿Te acuerdas?...

    ResponderEliminar
  2. como todo el paseo teleológico moderno

    ResponderEliminar
  3. Hola Ursulis, esa es una descripción del antiguo San Bernardo. Supieras la añoranza que me da al recordar - tambien - mis paseos por la plaza con mi abuelita. Tomabamos el té en "Spambar" así se llamaba ese salón de té que mencionas, tambien existia un "Sacalon Vips" en el paseo san jorgue que era super elegante...alli iba lo mejor...ahora otro ocupa su lugar y no tiene ni la milesima comparazión..en colón estaba la farmacia "Del indio", era como las boticas, y la panaderia modelo, en donde Todo San Bernardo compraba el pan fresco...uh...tiempos aquellos, un beso grande...anto

    ResponderEliminar
  4. Me apena lo que describes de tu comuna. Además que es un lugar precolombino y eso le inscribe un pedigrí maravilloso. En España han pasado cosas iguales. La transformación de la fisionomia del paisaje urbano ha sido agresiva, imperando siempre las razones demográficas y “del ladrillo urbanístico” por encima de las puramente históricas y medio ambientales. En fin, también cada uno debe vivir en su exterior el ambiente que le corresponde. Max Aub decía que “uno es de donde realiza el bachillerato”. Tú, amiga Úrsula, serás eternamente de San Bernardo.

    ResponderEliminar
  5. Ursulis, disculpa la falta de ortografia...en comparacion..es que la z está muy cerca...jijijiji
    cariños
    anto

    ResponderEliminar