29 marzo 2009

La mitad de la vida

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Si la anunciaban como “la banda que jamás esperaste ver en vivo”, era porque realmente nunca creímos que fuera posible ver, por lo menos en Chile, a Radiohead en vivo. Claro, algunos soñábamos partir en unos diez años más al extranjero y poder ver, en una de esas, tocar en vivo las bandas de nuestros delirios, pero de ahí a que realmente pasara… Bien, la cosa es que los ingleses de Oxford, a quienes venimos escuchando en las bandas sonoras de nuestras melancólicas vidas desde que tenemos conciencia auditiva, vinieron a Chile y montaron dos de los más alucinantes y vanguardistas conciertos que hayamos visto por estos lados. Y aunque no fueron suficientes (luego de más de una década esperándolos secretamente) las más de dos horas que tocaron jueves y viernes, muchos nos sentimos como tranquilos, en paz con la vida, listos para seguir viviendo la otra mitad.
Habituada a presenciar recitales pequeños y alternativos, donde el despliegue escenográfico no pasa de las estroboscópicas y los reflectores de colores varios, un par de pantallas para visuales o, en su ausencia, para repetir en gran formato lo que ocurre en el escenario, me intimidaron las casi 30 mil personas que llenaron la pista atlética el jueves y quedé con cara de pueblerina ante las tres pantallas gigantes de leds ecológicos y la maravillosa decoración de cientos de tubos luminosos sobre las cabezas de Radiohead. Mi hermana, que había visto el recital el martes 24 en Buenos Aires, me dijo que no importaba que mi entrada no me dejara ver ni las siluetas de los músicos por lo lejos que debía estar, porque el show era visual. Bueno, fue exactamente así. La música de Radiohead podía verse. Y fue lo mejor que he visto en la vida.
Independiente de la producción vergonzosa de DG Medios y de su nulo respeto por los clientes que desembolsamos una gran suma por las entradas, solo queda una maravillosa sensación. La de haber podido ver a la mejor banda en vivo del mundo, a la banda más influyente de la última década, de haber podido escuchar algunas de las canciones más bellas que se hayan compuesto y de haber disfrutado de un show que va a la vanguardia e impulsa los más nuevos conceptos de puesta en escena, donde el público para a ser parte de un viaje onírico que solo Radiohead puede hacer real.

2 comentarios:

  1. Fue toda una experiencia,
    que raro que no nos toparamos ese día jueves si tan sólo habían 30 mil personas... jeje


    Saludos.
    Catalina

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  2. Hola, estuve leyendo tu comentario acerca de este pueblito llamado San Bernardo, y sinceramente se me estrecha el corazón cuando los recuerdos caen en gotera y uno ha perdido la mitad de la memoria con tantos cambios algo baratos, la nostalgia parece algo irremediable cuando se observa el centro de la plaza que nos cobijo en la infancia.
    saludos,Daniela.

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