09 noviembre 2008

Lo que esconde la imagen es lo que revela: El Poder y el Mecanismo


"Imágenes del Mundo y Epitafios de Guerra"
(Bilder der Welt und Inschrift des Krieges)
de Harum Farocki



El poder de los químicos que revelan la imagen, tanto fotográfica como cinematográfica, no son las sustancias reveladoras de la verdad. Porque la imagen sigue siendo una mancha abstracta que precisa ser leída, reconocida, tipificada. Y del mismo modo, utilizando el mismo mecanismo de trabajo de la pieza oscura, aludiéndolo, el film de Farocki se transforma en una gran imagen de 75 minutos que debe ser leída, reconocida y tipificada, aunque tal trabajo resulte casi infructuoso. La idea es el círculo, el ciclo, la crítica como acto político incluso de sí mismo.

1- ¿Qué se espera de un documental?. La definición de qué es un documental como género cinematográfico es múltiple y puede ser abordada por distintos flancos. Bill Nichols esclarece estos puntos bases en su libro "La representación de la realidad", donde busca, encuentra y enumera las características comunes que componen el género. Sin embargo anuncia: "El documental como concepto o práctica no ocupa un territorio fijo. No moviliza un inventario finito de técnicas, no aborda un número establecido de temas y no adopta una taxonomía conocida en detalle de formas, estilos o modalidades. El propio término, documental, debe construirse de un modo muy similar al mundo que conocemos y compartimos. La práctica documental es el lugar de oposición y cambio." (1)

Pero si nos ubicamos en un punto estratégico y popularmente conocido, esperamos y exigimos que un documental se comporte de una manera bien clara: que nos explique algo, que nos conduzca, que nos otorgue un nuevo conocimiento, que nos diga una verdad. Así es como funcionan, por lo menos, los documentales de la National Geographic, del Discovery Channel, del History Channel o los del día domingo en la televisión nacional. ¿Y el cine? Los de Michael Moore, Morgan Spurlock, Robert Flaherty o Shaun Monson, por nombrar a algunos. Estamos hablando de un documento, de un papel ineludible e inequívoco, firmado, timbrado, confirmado. Una evidencia que fija y que no debe ser refutada. Por lo tanto el documental fílmico también nos educa sobre algo que antes no sabíamos, de manera clara, aludiendo a su contenido real y verídico, abriendo en el espectador un orificio directo a su sentimentalidad y capacidad de conmoción.

2- La imagen habla muchos idiomas. La imagen que precisa ser leída es también un aparato hablante, un significante vivo con infinitas posibilidades de significar. En los documentales expositivos la lectura de las imágenes y las relaciones entre los textos están dadas de manera evidente. No hay espacio para la pregunta. Farocki, en cambio, cuestiona la validez única de las imágenes por medio de una estrategia de crítica múltiple: sobre el lenguaje de la imagen, sobre quienes la leen y la leyeron, sobre qué está mostrando la imagen, sobre sus propias imágenes. Establece un punto de reflexión que no está acabado en el documental mismo sino que debe ser procesada a posteriori, de la misma manera como fueron procesadas las fotografías aéreas del campo de concentración de Auschwitz, veinte años después de que fueron tomadas por los aviones de los aliados. Se puede pensar que ahí está el tema, el argumento. ¿Pero qué hacen, entonces, los insertos del laboratorio que estudia el comportamiento de las olas, de las máquinas que hacen planos, de la fotometría, del libro de las mujeres musulmanas, del maquillaje de una modelo?. Una posibilidad es que todo lo anterior, que en nada se relacionaría con un documental crítico sobre la segunda guerra mundial, está puesto para ser leído, a su vez, como un intertexto en otro idioma que debe ser traducido y que sí delata una relación con las imágenes de guerra, solo que esta relación no está del todo dada en el film. Hay que trabajar sobre él.

La repetición de las imágenes tampoco está hecha por Farocki sin apelar a un mecanismo. Un mecanismo de reversa y acelerado. Primero, una fotografía en blanco y negro que muestra a varios hombres subidos en un montón de basura. Nada se dice de esta fotografía y el espectador nada puede entender de ella sin que se contextualice. Es solo una foto de hombres hurgando en la basura. Un lenguaje desconocido. Pero, al entender, mucho después, este lenguaje, al tener la información necesaria, la imagen vuelve y cobra su nueva lectura: son judíos salvados de la cámara de gas por su edad y su complexión física, que trabajan en la enorme acumulación de ropa, maletas y pertenencias que los otros judíos que no se salvaron dejaron tras el desembarque de los trenes.

3- La máquina y la mano. Al mismo tiempo que se revela, poco a poco y, en apariencia, claramente, el motivo de las fotos aéreas y del holocausto nazi como el nudo argumental del documental, aparecen subtemas que cruzan tangencialmente este nudo. La máquina que toma la foto nada sabe de la foto. Es solo un mecanismo accionado por una mano. La persona sí puede comportarse ante una cámara fotográfica, el paisaje o los edificios no, siguen siendo los mismos. El ojo de la cámara es un ojo ciego, el ojo de la persona también puede ser ciego ante una imagen. La complicidad hombre – máquina es de dudosa confianza. Y la confianza absoluta del hombre hacia la máquina puede ser fatal. "El texto lo plantea como una cuestión social para el espectador haciendo hincapié en el grado en que la gente, o actores sociales, aparece ante nosotros como significantes, como funciones del propio texto. Su representatividad en lo que respecta a instituciones y colectivos que operan fuera del encuadre de la película, en la historia, se torna más problemática a medida que reconocemos hasta qué punto vemos una imagen construida en vez de una porción de la realidad. Las películas interactivas pueden dirigir nuestra atención hacia el proceso de la realización cuando este proceso plantea un problema a quienes participan en él" (2).

El documental de Farocki se transforma en una madeja con muchos hilos de distintos colores y tramas. Como un mecanismo repetitivo que en nada se diferencia de los mecanismos repetitivos de fabricación de cosas. El poder que el documentalista posee sobre el manejo de sus imágenes se contrapone con el poder de quienes son dueños de las imágenes. Porque quien tiene las imágenes tiene la evidencia, por lo tanto, tiene el poder por sobre los demás que no conocen las imágenes. Si no quiere, no las muestra y nada se sabrá de esa evidencia, de esa verdad. Más que denunciar la verdad de las imágenes de guerra, Farocki denuncia la verdad del poder que manipula las imágenes y su lectura. ¿Porqué nadie vio el campo de exterminio en las fotografías aéreas, si, al parecer, su lectura era transparente si se le aplicaba el lenguaje preciso?

4- Conclusión abierta. A medida que corre el film el espectador espera el develamiento final de la verdad, la clave que ayude a desenredar fructíferamente la madeja para extender una urdimbre comprensible a la manera de un documental expositivo, como si Farocki poseyera el secreto último de su trabajo, lo que quiere decir. Pero esto nunca ocurre, pues sería traicionar esa libertad narrativa, sería volver a la imposición, a la educación. A cambio se tiene un final abrupto. Un final que no cierra nada sino que abre aún más puntos de interpretación. Parece que el director no es el portador de una verdad, esa verdad anhelada.
Se debe concluir, si esto fuera posible, la lectura del documental horas, días, semanas después de haberlo visto, no porque sea tan obtuso que precise de un desciframiento, sino porque los puntos que deja abiertos están ahí intencionalmente para ser escudriñados, rumiados, pensados, analizados. Como una extraña fotografía aérea donde se ve impresa una gran mancha sin significado, aunque en ella esté la verdad absoluta.
(1) Nichols, Bill. "La representación de la realidad", Paidós, 1997, España. Versión pdf desde http://www.esnips.com/doc/2b9a6090-858f-45b3-87a7-d0eec08303c6/Nichols,-Bill---La-representacion-de-la-realidad.
(2) Op. Cit. Pág. 93.

2 comentarios:

  1. Hola escuhe tu poesia en youtube.Que bonito abrazos nuevamente desde la sierrra de Oaxaca,MÉXICO.

    ResponderEliminar