21 mayo 2008

Teoría?


Enfrascada en una carrera llamada Teoría, he debido enfrentarme a un universo sobre la teorización. A ratos me agoto, mucho, de tanto tener que pensar todo desde la teoría. Porqué? Bien, a veces creo que porque soy artista y me relaciono en un cien por ciento con la práctica, con el hecho, es que me aburro de no poder entender los porqués y cómos de la forma del hecho. Recuerdo que hace muchos años el poeta Antonio Silva me dijo que quienes estudiaban literatura y eran escritores se volvían fomes, muy formales. No puedo afirmar o negar tal aseveración, pero sí estoy contenta de no haber quedado en la carrera de literatura. Porque si a duras penas puedo lidiar con la teoría del arte visual (por eso me quedo y adoro la historia), con su estética y los autores que hablan del hecho, creo que se me hubiera fundido el cerebro y las ganas de escribir si me hubiera dedicado a la teoría de lo que sí hago: literatura.
Sin embargo, por estos días estudio a escritores y poetas que han hablado teóricamente de su labor, como Poe o el siempre genial Baudelaire, que es otro asunto. Me refresca el seso. Me aclara la película. Porque hablar de cómo o porqué se hace lo que se hace es distinto que hablar de cómo y porqué el otro lo hace. Es necesario buscar una teoría propia alimentada de otras teoría, o de otros tipos de teorías (como la teoría de la comunicación, la lingüística, la semántica o el mismo psicoanálisis) pues nos entrega herramientas para seguir defendiendo las formas de lo que uno escribe, no porque haya que defenderlas ante los demás, sino ante uno mismo y su propio yo embaucador. De la misma manera que uno lee a otros poetas para conocer literatura y encontrar una voz, hay que estudiar la teoría para afirmar sobre mejores cimientos el trabajo propio.
Pero ojo, no hay que caer en la explicación eterna. En la teorización vacía. La práctica, lo empírico, lo a posteriori siempre va a ser lo principal.