08 diciembre 2007

La literatura que rompe barreras

El lanzamiento de la antología El lugar de la memoria fue muy especial. No solo por la importancia histórica que esta tiene, porque haya reunído a más de 170 escritores nacionales entorno a una misma herida y a un mismo deseo por cicatrizarla, o porque la edición haya quedado maravillosa, sino también porque logró unir a egos disímiles, a personas en disputas o a personas que hasta ahora no se conocían pero que hacen lo mismo.
Quiero creer, en mi infinita candidez, que la literatura une.
Además atrae a más gente que desea que la literatura impere en esta sociedad como arma para la igualdad.
Lamentablemente no todo es tan dulce. Porque si la literatura logra unir y reunir, cuando es mal usada puede desunir y crear enemistades innecesarias.
En mi comuna, en San Bernardo, existe gente espectacular que llena su vida con el quehacer literario. Pero hay otra que se gasta este preciado y corto tiempo que tenemos en el planeta, en envenenar, en cultivar odios, en ejercer malvadamente su seudo poder.
Ya lo sé, nihil nuovo sub sole. Pero igual no deja de enfadarme, no deja de darme rabia que personas que lucharon por la libertad en un país donde la dictadura militar los coharto a todos, ejecute los mismos ilegales de manera soterrada, animados por el egocentrismo literario, cuando lo único que deberíamos hacer todos es trabajr juntos por subirle el pelo a la cultura local.
Dixit est. No quería quedarme con la bala pasada.
Ahora, me voy a la cama este viernes por la noche a seguir hojeando la antología preparada con tanto trabajo por los poetas Isabel Gómez y Alejandro Lavquén (ojo, él no aparece en los créditos por la misma razón de las malas prácticas estilo pinochet) y a seguir creyendo que la literatura une, para que sea una realidad el slogan "Nunca más".
Aunque sepamos que, la verdad, los militares fascistas no son los únicos que asesinan en este país.