15 octubre 2007

SANTIAGO no es CHILE (menos mal)

Con mis amigos poetas Alejandro Lavquén e Isabel Gómez en San Antonio


Salir de Santiago por motivos literario e ir a otras provincias es siempre una fuente de energía. Porque fuera de esta estresada ciudad el clima es más puro, el aire más respirable, la gente menos histérica.


Fuera de Santiago pasan muchísimas cosas en la literatura, aunque se crea lo contrario. Lo que ocurre en que los capitalinos estamos tan ensimismados en nuestros problemas y sorprendidos por nuestros pequeños actos que nos cuesta ver fuera de los límites de la región. En San Antonio, por ejemplo, donde estuve ayer invitada a presentar mi libro en la octava Feria del Libro, la literatura se vive tan intensamente como acá y se organizan, se preocupan, se mueven por ella. Van, entonces, mis agradecimientos y felicitaciones a quienes se la juegan por la cultura.


Además, donde mejor me han tratado, donde mas se han interesado por mis lecturas ha sido siempre en regiones, es por ello que cuando salgo llego llena de vida y ganas de seguir en esto, porque me doy cuenta que hay demasiada gente dispuesta a escucharme por unos minutos y esto es suficiente razón para dar la pelea. Y no solo hablo de mí, sino que hablo también por los amigos poetas con los que he podido compartir en ese tipo de encuentros: todos tenemos espacio.


Por lo tanto, cada vez que me deprimo o me enojo porque cada día el mundillo poético capitalino se torna más agresivo, más egoísta y dañino, recuerdo que Santiago no es Chile y que hay catorce regiones más donde la poesía también se vive, encumbrada en la fría cordillera, floreciendo en medio de la mortandad del desierto o mojándose los pies a la orilla de la playa.