31 julio 2007

MATANZA DE SANTA MARIA DE IQUIQUE: Porqué los silencios...


Por la tele muestran el trabajo de exhumación de los huesos desde una fosa común de las personas que murieron en la masacre de la Escuela Santa María de Iquique el 21 de enero de 1907. Conozco yo esto? Paseo rápido por mis recuerdos del colegio. Vacío. Vacío. Ah! Parece que algo dijo la profe... Un montón de huesos en la tv. El arqueólogo dice que son muchísimos los cadáveres que encontrar para darles sepultura digna. Miles. Miles! No, estoy segura de que algo así me llegaría de inmediato a la memoria. Miles. El periodista muestra los seudo monumentos que conmemoran esa fecha en Iquique. A ver... Le pregunto a mi hermano, ¿David, conoces la matanza de Santa María de Iquique? No, me responde. Comienzo a contarle lo que acabo de escuchar. Ah, si, parece que conozco eso. Nada más.

Me voy a la cama pensando. Conozco perfectamente el holocausto judío, oye, si nos hacen leer El Diario de Ana Frank en la básica. Conozco el genocidio de Stalin, el de Ruanda, los niños muertos de Herodes, los chiitas de Husein, los sunitas de Bush. Pero no sé nada de obreros del salitre asesinados en Iquique. Nop. Por qué? Ignorancia? No me considero una enciclopedia pero sí sé bastantes cosas de la historia de Chile. Bueno, parece que no lo suficiente. Será que Santa María de Iquique está consignado a los hijos de familias de izquierda que esuchan Inti Illimani? No! No tiene nada que ver, estamos hablando de algo demasiado universal, estamos hablando de lucha, de abuso, de asesinato... estamos hablando de culaquiera y de todos. Por qué no sé, entonces?

Porque alguien más grande que yo decidió que no lo supiera. Decidió que quedara en el olvido. Que nadie se acordara.

Igual que la gente muerta en el gobierno militar. Igual que la exclavitud mapuche en la colonia. Igual que las miles de personas que son víctimas de la delincuencia en la capital. Igual que los pobres que mueren esperando por un médico. Es mejor que pase el tiempo.