30 noviembre 2006

OPINIÓN SOBRE EL ATENEO OBRERO - Grabriela Mistral

Este extracto escrito por Gabriela Mistral en abril del año 1922 resulta demasiado familiar. Fue publicado en el diario El Mercurio hace más de ochenta años, sin embargo, la frescura de las problemáticas que aquí desarrolla la poeta, hacen encajar esta carta sin problema alguno en este siglo.
La diferencia cultural entre clases, su propia lucha, las falencias en la educación y sus repercusiones en el desarrollo social, fueron tópicos de extrema importancia y preocupación para Mistral, quien defiende el derecho a conocer y entender las artes en el campo escolar, obrero y familiar como esencial recurso para lograr un crecimiento equilibrado.
Verdades y aciertos que, ocho décadas más tarde, siguen siendo nuestro gran y avergonzante vacío.

"Siempre he creído que la raíz de la educación moral es la sensibilidad, casi como la raíz social es aquella. Un pueblo sensible es más humano; sus luchas sociales son más suaves y de índole más elevada; su dominación no es temida, su colaboración en las obras de la cultura se vuelve lógica.

Un pueblo sensible al placer artístico abandona lentamente la taberna (...) El pueblo debe buscar fuera de la escuela lo que la escuela ha descuidado en Chile: la formación de esa sensibilidad, y debe procurar que la escuela de hoy y la futura den a sus hijos, por sobre todo, la suavidad espiritual y la destreza manual, pues hasta hoy se ha cuidado solo de la cultura intelectual, con desmedro enorme del alma y del cuerpo.

Como ustedes lo han dicho, del pueblo han salido los grandes artistas. Y es que el hombre rico es, casi siempre, el que -para su dicha y en parte para su desgracia- conoce solo el hemisferio soleado de la vida; sus experiencias son las que él le da; su voz, su visión, están empequeñecidas por ese reino limitado y gozoso. El hombre pobre tiene el otro hemisferio (cuando prospera en la vida puede conocer ambos), y este reino, terrible de dolor como el infierno, es profundo y maravilloso como infierno dantesco (...)

Por esto las instituciones artísticas son más necesarias en el pueblo que en las otras clases.

El Ateneo Obrero debería, a mi juicio, no solo organizar su labor propia, sino procurar que a su esfuerzo correspondan otros organismos de cultura. Puede gestionar entre otras cosas:

1º El establecimiento de conferencias mensuales y fijas, en el Museo de Bellas Artes y en el Conservatorio Nacional de Música, sobre las obras maestras de la pintura, la escultura y la música mundiales, y las chilenas especialmente.

2º El establecimiento de la extensión artística, en las escuelas superiores, en las escuelas profesionales y los liceos. Debe tratarse en tal extensión de manera especial el arte aplicado a la industria, y de la influencia social de la literatura, y debe hacerse el comentario, de la música clásica, para compenetrar al pueblo de su sentido.

3º En provincias, donde la cultura orera aún no es tan que de margen a iniciativas como la del Ateneo santiaguino, el esfuerzo ha de partir de las escuelas y liceos, para lo cual las autoridades respectivas deben dar a la extensión secundaria un carácter obligatorio, como de las clases mismas, sin lo cual nunca se obtendrá nada.

4º Habría que alejar a estas fiestas de dos extremos: del carácter académico, que las divorcia del pueblo, y del carácter, que generalmente tienen, de diversiones banales, en las que se hace música inferior y se recitan trozos literarios de igual índole, con el pretexto de que el pueblo obrero es un niño al que solo debe darse la producción sensiblera y banal, una especie de niño bobo.

Es digna de todo elogio la iniciativa de fundar el Ateneo Obrero, y yo la aplaudo de todo corazón, puesto que he creído durante mi vida que la belleza es un camino hacia Dios y hacia el ennoblecimiento de la existencia, y no esa mannía aristocratizante y pintoresca que ven en ella muchos. No sólo los incultos, algunas gentes cultas hay que desdeñan por banal un arte al que debe el mundo las lamas profundas de Goethe, de Bach, de Rodin."

Opinión sobre el Ateneo Obrero, 23 de abril de 1922, Gabriela Mistral.

Extraído de "50 prosas en El Mercurio, 1921-1956",

Ed. El Mercurio Aguilar, 2005, Santiago de Chile.

Obtén más información del libro aquí http://diario.elmercurio.com/modulos/merc_ag/mistral/ficha.htm

4 comentarios:

  1. Es esperanzador que los poetas también se preocupen de mantener viva la memoria social de este país, y el rescate de este texto de Gabriela Mistral, de tu parte, es un aporte a ello. Abrazos poeta.

    ResponderEliminar
  2. veo que caíste en el agujero con muse,me parece genial.

    Es bueno recordar y hacernos memoria de nuestros noveles escritores y poetas que plasmaron a puño y letra una parte muy importante de la historia de nuestro país.

    No se si te fijaste pero me gustaría que opinaras sobre el escrito apocalypsis now que esta en mi blog,no importa si es lapidaria o benevolente, lo que me importa es tu opinion.

    Sin mas y dejandole mis respectivos y afectuosos saludos me despido.

    ResponderEliminar
  3. URSULA, AHORA TENEMOS UN LINDO FOTOLOG.
    http://www.mundofotos.net/linguaquiltra/124048

    UN ABRAZO

    ResponderEliminar
  4. Que no digan que nuestras mentes duermen..

    Solo se detienen a recopilar y oxigenarse.

    Saludos.

    ResponderEliminar