23 noviembre 2006

Del libro ÁTICO

Discurso XI



No es esta subterránea agonía, es el efecto de las lumínicas de los autos sobre el vidrio. Tengo una arcada de sufrimiento en el pecho y el anochecer peregrino no ayuda al anticolapso de mi rabia. El ojo rojo del cronómetro marca las siete cuatro minutos y la oscuridad de fosa común orienta mis inclinaciones suicidas hacia el océano terrorífico que me llega. No voy a morir ultrajada por almejas y huiros, mi muerte no se parece a las inmolaciones profanas. Soy católica de nombre y encomendaré mi sangre momentánea a los cristos del infierno. Será mi devota manera de agradecer la tirantez de los neurotransmisores pacatos con los que Dios me inventó. Su imagen su semejanza. La travesía nocturna dentro de este nicho de ruedas despierta en mi talante dulcineo un aura somnolienta de pánico y desgracia. Mañana estará nublado. Las gaviotas treparán los sortilegios del agua, confundirán el mar con la penumbra de los nubarrones, se comerán unas a otras en el caos otoñal. El marítimo encuentro espero. Lo macabro de su interminable bamboleo de olas es el castigo divino para sentirnos infames y terminables. Él quiso el estertor de aguas profundas para acabar con el sosiego comprimido de quienes traemos una vela de cementerio en la membrana coronaria, para quienes salpicamos verbos diabólicos mientras nos acurrucamos en la hipotérmica del catre. Soy un suspiro de este linaje nocivo, todavía canto el rosario todas las noches para pedir que mañana no me asusten las golondrinas y mis hermanos encuentran la vaca con leche tibia.
Cuarenta cabezas vacías en este carruaje, la noche trafica muerte. Pero hoy no, hoy llegaré al paisaje tardío de Valparaíso, para esperar a un jilguero de mazapán durmiendo sobre mi almohada.
Dedicado a la gente genial que visita este blog!

6 comentarios:

  1. Muchas gracias, Úrsula.
    Me siento aludido por leer tu blog y no por ser genial.
    Y ya ves: una poeta no gana dinero pero nunca está cesante.

    ResponderEliminar
  2. Mucha fuerza y esperanza para tí.
    Besos varios.

    ResponderEliminar
  3. Es placentero visitar tu blog.Es como esas picadas que tienes en los suburbios para liberarte dentro de la esquizofrenica escena traumatica de la vida diaria.

    Lo considero unos de mis rincones respirables dentro de mi asfixia.

    Imposible no sumergirse en los submundos mentales que te sugiere valparaiso.

    Soy genial bajo tu palabra.

    ResponderEliminar
  4. Y acuérdese de la invitación a mi blog...lo apreciaría mucho.

    saludos y mucho animo(mierda mierda).

    ResponderEliminar
  5. Gracias a todos por sus comentarios. Los amo.

    ResponderEliminar
  6. a mi también ?

    si es así, salto tan alto k me kuelgo de la luna y gritoooo
    Ursula yo tambiénnnnnnnnnn.

    Salud y Libertad.

    Shinazky (embriagado)

    ResponderEliminar