19 octubre 2006

TERESA WILMS MONTT, la femme fatale discriminada




La mezcla de mujer fatal y mujer discriminada es bastante rara. Pero en la vida de la poeta chilena Teresa Wilms Montt estas dos realidades se presentaron en una triste y dramática combinación. Nacida en la alta y ultraconservadora aristocracia chilena, su espíritu salvaje le valió el encierro en un convento -al mejor estilo inquisitivo- la publicación de los más desgarradores textos femeninos del siglo XX, una vida de dandy bohemia y, finalmente, la muerte bajo la mano del auto envenenamiento. Suena muy cinematográfico. Pero su historia es verdaderamente dramática.

Con todo, Teresa Wilms no ha sido publicada en Chile nunca. Nadie sabe bien porqué. Un notable librero de Santiago comentó que existían problemas con los derechos, lo que da para pensar que aún su propio linaje se avergüenza de ella... en pleno siglo XXI.

Tratando de separar la leyenda de la obra, que cuesta bastante, el trabajo literario de Wilms es demasiado importante como para evitarlo. Sus textos son inusuales, extremos y muy bien escritos, originales para la época y para el movimiento al que se le suma, el surrealismo. Es fácil imaginar qué más hubiese escrito si no se hubiese suicidado: uno de los mejores textos poéticos del pasado siglo. Porque de que le faltó tiempo, le faltó, ella caminaba hacia la perfección, a desarrollar una poesía viceral y humana. Lo que nos dejó, sin embargo, es suficiente para experimentar el placer de leer al una poeta lúcida y terrenal, como pocas se han visto en la historia de la literatura hispanoamericana.





A continuación su biografía completa y mi selección personal de textos.



TERESA WILMS MONTT
Por Karin Gómez Artigas.

“Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido”.
Estas fueron los primeros versos de Teresa Wilms Montt que leí hace algún tiempo. La fuerza, la desolación, el desencanto, llamaron profundamente mi atención. Pensé que por el color de la poesía podía ser algún escrito de Pablo de Rokha, sin embargo se apreciaba inequívocamente que era una mujer.

Ser mujer y escritora en la época de Teresa Wilms no era nada fácil, sobre todo si se trataba de una aristócrata que estaba condenada a ser madre y brillar en sociedad como acompañamiento de su marido. Desafortunadamente -o afortunadamente, según el lado que se mire- no fue el caso de esta admirable personalidad que al poco tiempo de contraer matrimonio con “ese pobre imbécil” (así describía al marido que la maltrataba), dejó claro que no era una más de la corte de mujeres gomero que frecuentaba la sociedad chilena.

Comenzó a participar en tertulias y ateneos, adscribiéndose a los ideales anarquistas y a la masonería. Sumado todo esto a una fuerte personalidad, pronto los problemas matrimoniales se dejaron ver. Ya que Teresa no entraba en razón, el esposo convocó a un tribunal familiar que determinó que lo mejor era enclaustrar a la esposa descarriada y quitarle a sus dos hijas.

He aquí cuando aparece otro poeta de la época, su gran amigo Vicente Huidobro y la ayuda a escapar, disfrazada de viuda rumbo a Buenos Aires.

Durante su encierro, comienza a escribir un diario donde expresa sus sentimientos por la pérdida de sus dos hijas, la separación de Vicente Balmaceda y las motivaciones de su intento de suicidio el 29 de marzo de 1916.

Su espíritu trasgresor, castigado por la moral victoriana del arribismo chileno, encuentra un poco de paz en el autoexilio que comenzó en Argentina. Su peregrinar por ciudades tales como; Barcelona, Madrid, Nueva York, Paris y Londres, le permitieron desarrollar una brillante carrera literaria, colaborando en distintos periódicos y revistas.

Todo este mundo de bohemios e intelectuales, la alegría de ser la niña mimada de las tertulias y la felicidad de estar encumbrada entre grandes artistas de la época, no disminuyeron su sensación de soledad y desolación. Eso se deja ver en su diario, que jamás dejó de escribir.

Teresa Wilms publicó una variedad de obras, entre las que se cuentan:

“Inquietudes Sentimentales”, conjunto de cincuenta poemas con rasgos surrealistas que gozó de un éxito arrollador en los círculos intelectuales de la sociedad bonaerense.

“Los tres cantos”, obra en la que exploró el erotismo y la espiritualidad.

“Cuentos para hombres que todavía son niños”., en él, evocó su infancia y algunas experiencias vitales, en narraciones de gran originalidad y fantasía.

“Inquietud del mármol”, que se publicó en Barcelona y constituyó una elegía de tono lírico, compuesta por 35 fragmentos, cuyo motivo central fue la muerte. Escrita en primera persona, enfocó su interés en el rol mediatizador del amor de la vida y la muerte.

“Anuarí”, obra inspirada en un romance que mantuvo con un joven bonaerense que se suicidó.

“Lo que no se ha dicho”, obra póstuma donde se incluye trozos de: "Páginas de mi diario", "Con las manos juntas", "Los tres cantos", "Del diario de Sylvia" y "Anuarí".

En 1920 se reúne con sus hijas en París, sin embargo después de su partida enfermó gravemente. En esta gran crisis consumió una fuerte dosis de veronal, falleciendo el 24 de diciembre de 1921, a los 28 años


Extraído de www.letrasdechile.cl



Textos del Diario de Teresa Wilms Montt

Este es mi diario. En sus páginas se esponja la ancha flor de la muerte diluyéndose en savia ultraterrena y abre el loto del amor, con la magia de una extraña pupila clara frente a los horizontes.
Es mi diario. Soy yo desconcertantemente desnuda, rebelde contra todo lo establecido, grande entre lo pequeño, pequeña ante el infinito.
Soy yo...



Londres, Septiembre 191 . . .


A un costado de mi cama, en la pared, hay tres manchas de tinta. La primera repartida en puntitos parece una estrella doble, la segunda se abre más abajo; en minúscula mano de ébano, la útima perfectamente recortada tomó la forma de un as de piqué.
Resbalo sobre ellas mis dedos, con sensibilidad de nervio visual, y siento que esas tres manchas están de relieve dentro de mi cerebro como obstáculo para el fácil rodar de las ideas.
Hay tres, digo, tratando de sí atraerse; tres, digo mirando al techo: el amor, el dolor y la muerte.
Sin saber por qué paréceme que he pronunciado algo grave, algo que recogió en su bolsa sin fondo la fatalidad.
Aunque borre las manchas de la pared, esos tres puntos negros quedarán estampados dentro de mi cerebro.
En la efervescencia de la sangre que bulle, cuando la sorba la Absurda, harán
Remolino vertiginosamente las tres, en la copa pulida del cráneo.
Un temblor nervioso tira hacia abajo la comisura de mis labios.
Cada vez más espesa la pintura de la noche embadurna los cuadros de la ventana.


Textos de Anuarí


VII


En la oscuridad de mi pensamiento veo surgir tu imagen envuelta en el misterio de la muerte, con la pavorosa aureola de un más allá desconocido. Te llamo, toda el alma reconcentrada en ti; te llamo y me parece que se rasgan las sombras a tu paso alado, como el de ave herida en pleno vuelo.
Cuando comprendo que no te veré jamás, una onda de angustia me sube del corazón, envolviendo mi cerebro en un vértigo de catástrofe, en un ansia de masacrar la belleza de la vida.
Eres tan fuerte y hermoso, con tu cara serena y tu frente mirando al cielo.
Anuarí. La pena no enloquece, la pena no mata; va ahondando en el alma como un cuerpo de plomo en una tembladera infinita. Asombrada escucho en las noches el eco de mi voz, que te busca aguardando una respuesta. La negra verdad me hiere con saña. ¿Acaso tu espíritu ha muerto también? ¡No; no! Cómo es posible que tanto vigor, energía de astro, vaya a perecer en el hielo eterno?


XVII


Auuari, mío.
Toda la felicidad de mis días estaba en tu ataúd, donde yo iba a recostar mi cabeza y desparramar mis flores. En mi inmensa soledad, era esa una dulce ocupación.
Criatura, te sentía, y en mi locura de cariño, creí que nadie mas que yo tenía derecho a tu cadáver.
Fue como un golpe de hierro en la cabeza, cuando al penetrar en la fosa vi que no estabas en el lecho familiar.
Y cuando buscándote como una leona busca su guarida, te encontré en un estrecho nicho, fue mi dolor tan horrible, como si te hubieras muerto por segunda vez.
¡Que frío tuve! y cómo sentí en mi cuerpo el martirio de tus miembros estrechados, en esa angosta cárcel de piedra!
Allí no podré llevarte mis flores; no podré comunicarte la sensación de primavera, refrescando tu cofre con pétalos, besos y lágrimas.



Su libro "Lo que no se ha dicho" puede encontrarse en formato pdf en el sitio Memoria Chilena






4 comentarios:

  1. Gracias por Teresa...baje el documento. Existe otra mujer fatalizada por la maravilla de su creación....

    "Tras apoderarse de la obra realizada a lo largo de toda mi vida, me obligan a cumplir los años de prisión que tanto merecían ellos...".
    Camille Claudell.

    ResponderEliminar
  2. Hola Rolando, no conocía a Camille Claudel, muchas gracias por el dato. Siempre es bueno comunicarse!

    ResponderEliminar
  3. Hola, felicidades por tan maravilloso Blog. Felicitar también el espacio que le dedicas a una antigua amiga de mi Abuela, Teresa Wilms Montt, me a contado que de ser una gran Escritora fue una recitadora por excelencia, recuerda mi abuela que fumaban tabaco a escondidas antes que viajara.
    Hay muchas mujeres en ese tiempo que fueron como Teresa, una de ellas es Berta Fernandez Silva otra dama es su gran amiga de Teresa, Delia Rouge (Delia Rojas Garces de White), Delia tenia los mismo ideales que Teresa, libre pensadora y pertenecían al Circulo de Lectura de Señoras.
    Lógicamente como estamos en un país tan Machista que no reconocen a sus Mujeres, somos uno verdaderos idiotas...
    Te felicito nuevamente por tus escritos y Blog...

    Nota: Le dejo los link de mi Blog que pertenece a mi Librería Virtual donde se aprecias las obras de BERTA FERNANDEZ SILVA; http://libreriaelviejolibro.blogspot.com/2011/03/guirnalda-azul-por-berta-fernandez.html
    y también la de Delia Rouge: http://libreriaelviejolibro.blogspot.com/2011/01/los-fracasados-por-delia-rouge-delia.html

    Esta es mi WEB: WWW.ELVIEJOLIBRO.COM seria un gran placer en ingresar su Blog en mi pagina Web.

    Se despide cordialmente.
    Edward Contreras Vergara.

    ResponderEliminar
  4. Gracias Edward por tu comentario! Gracias por considerar este blog maravilloso (se hace lo que se puede). Me interesa demasiado el dato de la poeta que me das, intentaré buscar más info en internet, porque me interesa mucho leer a poetas que salen de la línea histórica dominante, o falologocéntrica, como diría Derrida.
    Te pasaste!

    ResponderEliminar